Relevo Generacional

Empresas Familiares. II

Hola de nuevo a todos, después de este impás veraniego, las vacaciones, son las vacaciones :-) Y lo mejor de todo, es que aún no se han acabado.
Retomo los artículos con la continuación del que escribí bajo el título de Empresas Familiares
Un artículo corto, donde mi intención es reflejar en tres o cuatro frases, la idea, situación, sensación, situaciones que se dan ante un relevo generacional, y a quien se sienta identificado, haya pasado por uno y/o se encuentre inmerso en uno, tenga un rato para recapacitar, pensar y dedicarse un valiosísimo tiempo para si mismo. Y a quien sin ser parte de ese relevo trabaje en una empresa familiar, le sirva para hacer un ejercicio de empatía y tratar de ponerse en la “piel” del otro.
Llegado el momento del relevo generacional, creo fundamental se haga este bajo unas premisas básicas, que a mi modo de ver resultan INDISPENSABLES para llevar a buen puerto la continuidad de la empresas familiar.

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Empresas Familiares

“…Hijo he decidido que tú seas el nuevo jefe de la empresa…ya va siendo hora de que alguien tome mi relevo…”
Esta es una frase que a diario se pronuncia muchas más veces de las que nos creemos en este país. Y a menudo no se valora en su justa medida, no se tiene en cuenta todo lo que implica esta frase.
Son varios los Coachees con los que trabajo que se han encontrado en esta situación. Y a todos una vez que han planteado el tema les hago la misma pregunta:
¿ …y tú, tu QUIERES asumir ese ROL…?
Se dice que este tipo de organizaciones – empresas están abocadas a tener grandes dificultades…yo disiento, y afirmo que de haberlas las habrá siempre y cuando una familia no gestiona bien su relación con la empresa. Pero esto no ha de ser asi porque si, se puede gestionar a mejor.
Las diferencias (yo os animo a que los veáis como retos) surgen mayormente cuando el empresario de 1ª generación presta excesiva atención al desarrollo de la compañía-empresa-negocio familiar y por otro lado desatiende la parte de la gestión que le atañe como propietario
Muchas veces oigo a mis Coachees, cuando están en esta situación frases como estas; a las que yo lanzo preguntas como estas otras:
“…mi padre/ mi madre son incapaces de ver las cosas de otra manera, de verlas como son ahora…”…” ¿y tú? Eres capaz de ver las cosas de otra forma distinta a la tuya propia?
“…es que ser empresario desde fuera parece bonito, fácil…pero es muy sacrificado trabajar para que todos los que trabajan para ti cobren SI ó Si y uno solo cobre si van bien las cosas…””…entonces…para qué sigues desempeñando ese rol?…¿estarías mejor, más a gusto siendo empleado…?
Creo necesaria una parada y una reflexión cuando se llega a esta encrucijada, en la que se hace indispensable saber, cerciorarse de que nuestros valores está en sintonía con los de nuestra compañía…y máxime si somos sus dirigentes y propietarios…¿Cuántos de quienes leéis este artículo y os encontráis en esa situación no os planteáis esta cuestión…pero cómo abordarla, con quién…qué tal con un Coach?.
Esta claro que en una gran multinacional u organización de gran tamaño lo que no dejaría de ser anecdótico en una empresa familiar es la génesis de muchos conflictos, que por un mal enfoque (mezclar lo personal con lo profesional) genera conflictos a veces irresolubles. ¿Merece ó no entonces, nuestro mayor esfuerzo y trabajo? Yo personalmente creo que si.
Y no hablo de algo marginal, no, según los últimos estudios del Ministerio de Industria Turismo y Comercio en España hay cerca de 2.900.000 empresas familiares, que dan empleo a unos 13.850.000 de personas, así que creo no es un caso aislado ni una minucia. Es más; dentro del conjunto del tejido industrial de la UE supone casi el 60% del total del tejido industrial.
Así pues creo importante señalar la “trampa” o “error” más común en los que incurre más a menudo este tipo de empresas:
1. Confusión entre las ideas, perspectivas y expectativas de la familia y de la empresa.
Es inevitable que a medida que la empresa crece, aumenta en consonancia su complejidad estructural. Así que a menudo, acaban por primar y prevalecer los deseos y anhelos personales de los propietarios a los de las necesidades reales y buenas prácticas de la empresa.
Así pues hay que centrarse en unos aspectos básicos y/o fundamentales para no abocar una transición familiar al fracaso, como podrían ser:
· Superar y separar la confusión (esa extraña zona gris) que está entre capacidad profesional / empresarial de la propiedad.
· Afrontar el relevo con garantías pero no dilatarlo en exceso en el tiempo.
· Diferenciar entre Gobernar / Mandar y Gestionar.
· Afrontar la falta de de planificación, de formación, la estrategia y el hábito de eludir los conflictos porque eso “dinamita a la familia”.

Creo, sin duda que este es un tema de interés y en la situación actual y sobre todo de futuro a la que nos dirigimos es sumamente importante plantarle cara y cambiar el modo de hacer las cosas. Así que en mi próximo artículo volveré a tratar este tema.