Management

Ideas; para evaluar su Gestión y su Adaptación al Cambio

¿Cómo puedo evaluar mi grado de adaptación?

No podemos olvidarnos de nosotros mismos a la hora de evaluar cualquier cambio que se produce en nuestro entorno; personal o profesional. Y hemos de tomar consciencia; cuanto antes mejor; de que todo cuanto ocurre a nuestro alrededor nos influye, y nosotros influimos en nuestro entorno.

Una vez que somos conscientes de ello; me pregunto; ¿cómo o en qué medida estamos capacitados y/o preparados para evaluar nuestro cambio; nuestra gestión del mismo; nuestra capacidad de adaptación al cambio.?
Creo importate a la hora de hacernos este tipo de planteamientos, hacer una revisión de nuestro estado actual; para saber dónde estamos y desde dónde partimos;
¿Sino; cómo vamos a saber y cómo vamos a poder medir si avanzamos y sobre todo; si avanzamos hacia donde nos hemos propuesto?
Ahí van un par de ideas, de ayudas que tal vez a alguien le puedan servir y pueda aplicarlas a su entorno y a su día a día profesional y personal.
¿Cómo puedo valorar mi estado actual de Cambio?
¿Mi resitencia, mi implicación el impacto que produce dicho cambio?
¿Ha ocurrido algo reciente en tu entorno? Si es así…¿eres capaz de señalar dicho cambio?
Pregúntate  ¿A qué ha obedecido dicho cambio? Y trata de identificar las consecunecias que ha tenido sobre ti; [sobre tu trabajo, tus relaciones,etc] y en qué grado has intervenido tú en ese cambio; cuál ha sido tu rol?
Esos cambios…..¿te han cogido por sorpresa? 
Si ha sido así; porque ha sido. ¿ Acaso no estás implicado en tu desarrollo? y sobre todo; ¿cuánto grado de improvisación hay en tu día a día; cuál es tu nivel de profesionalidad en tu gestión?
Estas preguntas, puestas una destrás de otra, consiguen darnos una perspectiva de dónde estamos nosotros en relación a los cambios que nos rodean, nos permiten valorar nuestro grado de compromiso para con los mismos; y sobre todos nos ayudan a tomar consciencia de si somos permeables a los cambios……y a partir de esta reflexión; podremos estar en disposición de actuar de cara a futuros cambios.
En base a las respuestas que nos hayamos dado todos y cada uno de nosotros; podremos tomar unas decisiones u otras que nos ayuden y apoyen en nuestro desarrollo profesional y personal.
Y por último, me gustaría dejar una pregunta que es válida para todos nosotros; ¿Habríamos sabido gestionar estos últimos cambios que nos han influido de otra manera? Y de ser así y no haberlo hecho……..¿Qué ha ocurrido para que no la hayamos hecho mejor…?

¿Por qué las llamaremos Prioridades si luego…?

27/Junio/2009. Publicado en Coaching, Management

Un tema recurrente de mis clientes en los procesos de Coaching es el de sus prioridades.
Hacerse eco, identificar y enfocar sus acciones en base a lo que denominan “sus prioridades”.
Algo que es muy común en todas las personas, todos tenemos nuestras prioridades, y lo mejor de todo es que las de unos a menudo no tienen nada que ver con las de otros, y en cambio algunas digamos son casi “inherentes” al ser humano, en esas coincidimos casi el 99%.
En concreto quiero referirme al caso de uno de mis clientes [incluso una vez acabado el proceso me ha autorizado a usar su caso como ejemplo para ilustrar y por si puede servir a otros].
El caso es que por su trabajo creía imprescindible reciclarse, mejorar su formación y ponerse al día con todos los aspectos, normas y procedimientos que tenían que ver con su desempeño. Y para lograrlo había negociado con la empresa le pagase un tanto % de la matrícula de un curso muy prestigioso, el otro tanto % lo ponía el de su bolsillo, y parte de las horas lectivas eran en jornada laboral, a las cuales la empresa le permitía acudir, y parte los sábados, lo que implicaba renunciar a parte de sus horas del fin de semana. Afirmaba era PRIORITARIO. Sumamente importante para él. Llevaba más de cuatro años queriendo hacer este curso.
Hasta el momento cuantos de quienes leéis os identificáis con esta persona. Decimos tenemos-queremos (ya hablaremos en otro momento del TENGO QUE HACER vs QUIERO HACER) nos apuntamos a hacer algo, es más lo empezamos y luego…¿A ver, cuántos…han estado en esta situación?
Tan prioritario era ese curso, que lo empezó con unas ganas tremendas, con ilusión, al poco las ganas estaban la ilusión…y al poco tiempo de seguir…ni ganas, ni ilusión, ni tiempo…y eso que era algo sumamente prioritario. ¿Qué ha sucedido?.
Pues bien, trabajamos sobre la base de valorar en nuestras sesiones de coaching si verdaderamente esa era una prioridad y desde ahí, tratar de dar sentido a las razones, o motivos por los que no avanzaba o se involucraba.
A través de las sesiones de las conversaciones, y mis silencios “incómodos”se nos plantearon varios escenarios de reflexión en los que el Coachee (prefiero este nombre al de cliente) que él me argumentaba desde su reflexión:
Decía que se daba cuenta de que esa prioridad en realidad no era tal. Era más bien una imagen – un deseo mental que en un momento dado colocó en su mente y se mantiene durante tiempo en una especie de tormenta de ideas, a la que volvía de manera recurrente en especial en aquellos momentos del año en los que se hace una recapitulación, pero que no tiene trascendencia en el día a día. Era una “idea”.
Fruto de otras reflexiones me contaba que en efecto esa era para él una prioridad, pero intelectual, teórica, pero que se ha quedado en ese nivel y no ha trascendido en el terreno más concreto de acciones a poner en marcha para conseguir el objetivo deseado.
Mi trabajo como Coach se basó en escucharle con toda mi atención, mantener en todo momento una escucha empática, para después a través de mis preguntas conseguir que él tuviese un cambio de observador. Se plantease las cosas de una manera distinta a como había venido haciéndolo hasta el momento; y con ello hacer aflorar los impedimentos, los condicionantes o los bloqueos que estaban produciendo esa situación.
Valoramos las posibles situaciones y escenarios, el coachee reflexionó y sugirió estos:
· “…Tal vez me haya planteado mal mis objetivos…”
· “…No he valorado en su justa medida la dificultad que entraña conseguir lo que me he propuesto…”
· “…No he sido realista, he ideado el sueño de la lechera…haré y después además seré capaz de…y me dará tiempo…y encima…además de…”
Si no conseguimos pasar a la acción y nos quedamos en el paso previo, aunque su consecución pueda parecer prioritaria, en la práctica no lo es. No deja de ser un mecanismo que los humanos tenemos para auto-convencernos o auto- engañarnos, con alguna finalidad determinada, quizás acallar nuestra conciencia o cualquier otra finalidad. (Cada persona es un mundo y todos somos y pensamos de una manera única en lo que a nosotros mismos hace referencia)
Otra área que trabajamos en este caso concreto, fue el de la “gestión del Tiempo”. Íntimamente relacionado con su estilo de mando – organización. Aprender a delegar, a gestionar su agenda…etc. El día por más que lo intentase el Coachee, sólo tiene 24 horas (y aunque era de Bilbao…si, si… J ) no llegaba a todo.
Una vez decididos y asumidos por parte de él, los motivos por los cuales no había logrado hacer aquello que decía ser prioritario para él, llegamos a otro quiebre; el de decidir entre un objetivo u otro, porque objetivamente no es posible alcanzar los dos. En esas ocasiones, mi trabajo como coach sirvió para que el coachee definiese sus verdaderas prioridades, indagando en los motivos por los que toma una u otra elección y haciendo consciente esa decisión.
Sucedió como en muchos otros casos, que trabajando sobre un “objetivo – profesional “surgieron aparejados a este “objetivos de la vida personal” del coachee, con lo que sucedió que ese proceso de coaching fuese un auténtico revulsivo vital, que sirvió para despertar los auténticos deseos de la persona y por lo tanto replantear sus prioridades, que muchas veces no son ganar más dinero, ni promocionar en el trabajo, sino simplemente vivir.
Por favor, de todos los que habéis leído este artículo, levantad la mano unos segundos los que os hayáis sentido identificados en algún momento, y hayáis pensado “…ojalá tuviese aquí a alguien para echarme una mano…” pues para eso está un Coach…pero para que “la mano te la eches tú” que eres quien sabe cómo eres, qué quieres, y cómo lo puedes conseguir…el coach estará a tu lado…pero no lo hará por ti.

Actitudes e Ideas ante la crisis. Por un "tal" Albert Einstein

23/Junio/2009. Publicado en Aptitud, Coaching, Formación, Management, Sociedad

Al inicio de una charla divulgativa previa a un curso de formación, he utilizado un documento, concretamente un texto de Albert Einstein, para introducir el tema y crear un clima propicio de debate entre los asistentes.
Pues bien, el texto en si, ha tenido tal repercusión, que no ha hecho falta nada más, ese ha sido el tema principal sobre el que ha versado la charla, y esta parte del curso, ha sido la mejor.
Ha sido cien por cien participativa e imaginativa, todos los asistentes han compartido sus opiniones, ideas y pareceres, así que me ha parecido interesante compartir el texto con todos vosotros.
Espero os guste y os ayude a todos, merece la pena leerlo con calma y detenimiento.

“…No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos.
La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche. Es en la crisis donde nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado”. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más los problemas que las soluciones.
La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.
El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y las soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora: La tragedia de no querer luchar por superarla.…”. A.E.