Coaching

Uno frente a sí mismo IIIª Parte / Método

31/Agosto/2010. Publicado en Coaching
¿Me desafío o me dejo llevar?

A lo largo de nuestra vida, de manera constante; incluso a menudo de forma inconsciente; estamos en permanente negociación con lo que nos rodea y con quienes nos rodean; y esa negoación tiene; dependiendo de sus ámbitos de aplicación; unas normas, algunas explícitas y otras tácitas; pero …….y ¿qué ocurre a la hora de negociar con uno mismo?

¿Tenemos algún método?; yo en esta entrada quiero compartir los dos principales ejes que vertebran un método, que espero puedan servir a quienes lo consideren oportuno; y a quienes no; les anime e incite a desarrollar el suyo propio.
¿Dónde se enseña a hacer eso de forma correcta?
¿Quién está capacitado para enseñar esa forma tan íntima y particular de relación y de negociación?
Amigo! Ahí es donde entra la voluntad de todos y cada uno de nosotros, la actitud que tomemos; bien sea la de desafiarnos a nosotros mismos, o bien la de dejarnos llevar.
La negociación con uno mismo, al menos yo la entiendo como un proceso abierto que siempre ha de estar en constante evolución. Cuando uno tiene al menos dos( puden ser muchas más) opciones personales / profesionales a las que hacer frente, entiendo contrastar ambas para lograr el mejor resultado debe de ser la metodología  a seguir.
El resultado de una negociación personal, siempre es responsable; y sobre todo a diferencia de otro tipo de negociaciones siempre es fruto del consenso, de la aceptación y nunca de la imposición [la diferencia estriba en cómo estamos acostumbrados a pensar en nosotros mismos y sobre nosotros mismos; los hábitos de nuestro pensamiento son los que influyen en  nuestra decisión......] ¿Alguien elige libremente ir en contra de sí mismo? ¿A alguno de nosotros le gusta o parece interesante la idea de ponerse trabas en su desarrollo?  ¿Entonces, porqué tan a menudo nos lo hacemos?
De ahí que para poder afianzarnos en nuestro desarrollo y crecimiento; entiendo como pasos previos, pilares fundamentales los siguientes:
Conocerse a uno mismo.
Conocerse en profundidad. Y desde ese conocimiento, es desde donde puede surgir nuestra propia aceptación, sino nos aceptamos a nosotros mismos……cómo vamos a hacer para crecer y valorarnos en su justa medida. Conocerse a uno mismo desde la reflexión y la responsabilidad, nos permite detectar nuestras carencias y nuestros puntos fuertes, creo pues merece la pena dedicar el tiempo necesario a este desafío.
Aprender a manejar nuestro ánimo/emociones e identificar los asuntos a tratar.
Toda vez nos conozcamos mejor, seremos conscientes de en qué momentos, en qué estados de ánimo somos mejores, más capaces y proactivos; y caso de no surgir espontáneamente esas situaciones, estaremos capacitados para crearlas; trazar e identificar el mejor escenario para lograr aquello que nos proponemos [nadarías en una piscina vacía o buscarías una llena, o llenarías de agua la misma antes de tirarte de cabeza; si vas a hacer algo; busca y/o crea el mejor escenario posible; y más si es para contigo mismo] Del mismo modo desde las emociones que nos limitan [enfado; frustación; tristeza,etc.]no parece viable que construyamos un escenario favorable a nuestros intereses.
Así pues, entiendo en todo proceso de autoconocimiento, de desarrollo personal / profesional, lo que ha de centrar nuestra atención y exigir el máximo de nosotros mismos, es el proceso, dado que durante el mismo evolucionamos y el final en un principio señalado puede resultar una simple etapa.
Pero para todo esto, hemos de ser capaces de mirarnos en un espejo……………………

Uno frente a sí mismo. II Parte

16/Agosto/2010. Publicado en Coaching

¿Nos conocemos a nosotros mismos?

Siguiendo el argumento de mi anterior entrada, e identificándonos a nosotros mismos como nuestro mayor desafío; quisiera hacer hincapié en otro aspecto fundamental a la hora de enfrentarnos a nosotros mismos. ¿Por dónde empezar?

Culaquier reto al que nos enfrentemos, cualquier situación que se nos plantee en nuestras vidas hemos de verlo como un todo; y al mismo tiempo como parte de algo; todo lo que hacemos [y lo que dejamos de hacer; tiene repercusión en nuestro devenir personal y profesional]y como tal a la hora de hacerle frente; creo importante definir; aprender a priorizar.

Este es uno de los grandes retos a los que como Coach me enfrento junto a los coachees; si uno no se conoce lo suficiente, cómo hará para identificar sus objetivos, y una vez identificados, cómo hará para priorizarlos?

En casi toda decisión se mezclan aspectos que trascienden nuestra individualidad; aspectos profesionales y personales; decisiones que implican a más personas que a nosotros mismos; emciones y acciones más racionales, se entremezclan….llegados a esa situación; ¿qué debemos hacer?

Yo apuesto por buscar y crear espacios de reflexión que nos ayuden a dar formar a todas las ideas, pensamientos, sensaciones y expectativas que tenemos. Y hacerlo con otra persona [cada uno elegirá con quién hacerlo; un amigo, la pareja, un coach, con quien considere más oportuno hacerlo] nos brindará la oportunidad de confrontar algo tan súmamente importante como son nuestros hábitos de pensamiento.

Esto es, cada uno de nosotros, pensamos y reflexionamos sobre nosotros mismos, sobre lo que hacemos, lo que no hacemos, sobre lo que pensamos y sobre lo que decimos o decidimos callar; pero siempre las preguntas, cuestiones, y reflexiones ahí manifestadas se encuentran con un único interlocutor; uno mismo; así pues, cómo lograremos tener otros puntos de vita; cómo conseguiremos que nuestra forma de articular ideas y pensamientos cambien o varíen para lograr alcanzar aquello que por nosotros mismos no estamos logrando.

Hace falta valor y ganas de crecer como persona para enfrentarse a esos nódulos, a esas zonas recurrentes de nuestro comportamiento y forma de pensar, que se nos reproducen como bucles, y que de una forma u otra nos llevan siempre al mismo punto de partida, en muchos casos impidiéndonos crecer y desarrollarnos.

Y yo me pregunto ¿Hay algo más importante que desafiarse a uno mismo; que vencer sus miedos interiores [a menudo nunca compartidos con nadie de nuestro entorno]; me gustaría terminar esta pequeña reflexión con una pregunta; que entiendo nos puede ayudar a todos a dar ese paso, que tantas veces hemos desado dar, y que por un motivo u otro no acabamos de dar:

¿Que preferimos; seguir dudando de nosotros, de nuestras capacidades; y convivir con una sensación que a menudo nos lastra…………………o dar un paso y hacer frente a nuestras dudas; a esas dudas que radican en un desconocimiento personal?

Yo al menos lo tengo muy claro, y creo es un reto y un desafío apasionante.

Uno frente a sí mismo. Iª Parte

11/Agosto/2010. Publicado en Coaching

¿Qué imagen vemos de nosotros mismos?

La entrada de hoy pretende ser la primera de una serie que he venido a titular UNO FRENTE A SI MISMO.

La idea llevaba dando vueltas desde hace algún tiempo en mi cabeza; y surgió como hilo conductor de muchas de las sesiones de coaching que tengo con mis coachees; y sobre todo conmigo mismo.

Siempre he dicho y defendido, y así reza en mi tarjeta y en mis escritos aquello de que Uno es antes Persona que Profesional; de ahí que el coaching que practico tenga un máxima; y es la de Al Profesional a través de la Persona. A algunos quizás os suene a trivial dicha afirmación; pero dedicad un momento a preguntaros si en el fondo es una cuestión tan trivial o por el contrario es algo mucho más profundo de lo que parece a primera vista.

En multitud de los procesos de Coaching  en lo que he participado; como coachee y ahora como coach; observo que tras un periodo de indefinición; de reorientación del proceso; cuando uno va acercándose al YO RESPONSABLE; surgen dudas, afloran carencias y muchas de ellas; referidas a uno mismo. Y es a partir de ahi; desde donde pueden extrapolarse al plano más personal y más íntimo; a ese al que por regla general no dejamos que nadie de nuestro entorno; tanto profesional como personal se acerquen; esa zona “oscura” a la que a menudo ni nosotros mismos somos capaces de hacer frente por temor a no salir airosos y visctoriosos del envite; ¿cómo es eso posible?

A menudo, creo las soluciones a nuestros problemas, retos y situaciones, las tenemos delante; al alcance de nuestros recursos, pero tenemos dificultades para verlas; y en el peor de los casos; no queremos verlas. Y yo me pregunto; ¿Cómo es posible; a qué creís que se debe esto? Ahí; a través del Cambio del observador [uno de los objetivos ulteriores y fundamentales de un proceso de coaching] resulta súmamente importante.

Y yo; para ello abogo por la formación, por la reflexión; el aprendizaje y la acción; eso si es un reto con mayúsculas; y no la influecia o la subjetividad; eso no  es ético; ni “lógico”; el Coaching es para obtener resultados, lograr soluciuones, no poner parches; y cada uno ha de ser capaz de encontrar sus soluciones; y para ello antes debe enfrentarse a un enemigo formidable; el más temible de todos. Uno mismo. Y para ello la Humildad; y no el Ego desmedido es la mejor aliada; Coaching no es convencer a los demás; ni que hagan lo que uno dice; Coaching es crecer; crecer uno mismo; venciéndose a sí mismo; forjando una persona mejor; más completa y que por ende haga mejor a los que rodean.

No son los demás, como expresión generalista y carente de valor; no es la crisis actual, no es el jefe,……………………esos “enemigos” los hacemos, creamos y agigantamos nosotros mismos; el verdadero enemigo que todos y cada uno de nosotros tenemos; a lo largo de nuestra vida, en mayor o menor medida, somos nosotros mismos.

Lo hice yo en primer lugar; y ahora suelo hacerlo con los coachees con los que trabajo y es un ejercicio súmamente fácil; pero al mismo tiempo es demoledor, definitivo y muy útil; a menudo es un catalizador. Qué os parece si cada de nosotros nos ponemos frente a un espejo; sí;  algo tan sencillo como un espejo; ni cóncavo; ni convexo; nada de “trucos” un espejo normal y corriente; y sin dejar de mirarnos en él; reflexionamos sobre nosotros mismos.

¿Quién soy? ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué imagen proyecto a quienes me rodean? ¿Estoy satisfecho con lo que veo; y sobre todo; estoy satisfecho con los que SOY y con lo que HAGO?.

Algo tan fácil de hacer, tiene tantas respuestas, interrogantes, desafíos como personas lo hagan; de ahí que el reto de cada uno hemos de ser nosotros mismos.

Si ante las preguntas anteriormente formuladas [y todas las que cada uno os hagáis] la respuesta no os convence, o no la sabéis…….¿qué estáis haciendo para corregirlo?

¿A qué esperamos para que la imagen que nos refleje el espejo sea la de la PERSONA que queremos ser?

Os parece interesante, y lo veís como un desafío?

Yo sí, y seguiré con este tema un poco más adelante, porque lo encuentro apasionante.

Ah! antes de  despedidrme por hoy, me queda por hacer una pregunta para quién la quiera responder, y compartir con todos los demás?

Una vez te has enfrentado a tu imagen en el espejo…………………Estás satisfecho y complacido con lo que HACES y lo que ERES? No hay nada que mejorar, que lograr; que compartir,………………………..a mi; personalmente me queda un larguísimo camino por recorrer.