Como os comenté hará una semana, a la hora de abordar un proceso de Coaching existen los “incoacheables” aquellas personas con las que es inviable hacer o llevar a buen puerto un proceso de coaching; pues bien, esta entrada es la II Parte. Y se va a centrar en aquel tipo de persona [Directivo; Empresaria; etc.…en definitiva PERSONA] que no cree tener ningún problema. ¿Conocéis a alguien así? ¿Igual no hay que mirar muy lejos, y todos deberíamos ser un poco más autocríticos con nosotros mismos; yo el primero?
- El ejecutivo no cree tener un problema con su forma de comportarse, y por ende no está dispuesto a cambiar. Si él o ella no asume tener dificultades, no hay nada que el coach pueda hacer.
Inexistencia de Problemas, Retos; Debilidades.
En un proceso de Coaching el Coach no va a dar las soluciones a las cuestiones prácticas o de gestión para el trabajo del día a día del Coachee; va a hacer con él, y repito CON ÉL, y no POR EL [sin coachee no hay proceso, no me cansaré de repetirlo] una labor de introspección.
Si en su quehacer diario, en su desempeño diario el coachee no ve nada, no cree que haya nada que cambiar en su modo de hacer su trabajo, poco o nada puede hacer el Coach.
Ya dice el refranero popular “…no hay peor ciego que el que no quiere ver…”
En el trabajo por poner un ejemplo, quién no tiene, ha tenido o incluso él mismo se comunica de una manera brusca, discusión tras discusión, sutilmente podríamos decir que es una “manera vehemente” que definiría el estilo de mando y/o liderazgo que utiliza una persona en su trabajo. Si uno mismo no quiere reconocer que eso es un problema y convertirlo en un reto con el que cambiar, ¿qué puede hacerse? Cuando una persona se comporta de esta manera, es decir, no reconoce la existencia de problemas, a menudo aquellos que le rodean se frustran y acaban por tener un tipo de relación profesional “viciada” que poco o nada de constructivo y positivo aportan al trabajo. Me refiero a Problema, como algo que me limita y no es resoluble, en sí ya es un fracaso sin opción de cambio. En cambio al referirme a Reto, me refiero a que dejo abierta una posibilidad de cambio, de mejora, no es limitante; y no es un fracaso; es continuidad y oportunidad de corrección y mejor a futuro.
Otro ejemplo, otro “dato significativo” que nos hace pensar que estamos ante un “incoacheable” es el que siempre tiene la razón; y sus respuestas en el trabajo y en su vida son “…si, si eso está muy bien…pero…”; otro tipo de respuesta es la de “…ya, aunque yo…”. Son síntomas, es decir muestras de una incapacidad de ser verdaderamente empáticos, y como la enterior no son elegidas para fastidiar, aunque a menudo es el resultado que se consigue; son respuestas automáticas que tratan de “defender”, de defenderse a sí mismo; de algún modo puede ver atacada su autoridad, su discurso. ¿Nos hemos parado alguna vez a pensar que esa persona no actúa así “contra nosotros” sino que lo que ocurre es que no ha sabido hacerlo de otra forma mejor? Tal vez cuando se nos presente esta situación, sepamos afrontarla de otra manera.
Ante la inexistencia de problemas y de retos en otros, según sea la predisposición que se tenga; ¿Qué necesidad de cambio hay? ¿Cómo puede producirse u originarse un cambio a mejor? El cambio viene como consecuencia de una mejora de una forma de hacer las cosas diferentes, y es consecuencia última de una necesidad de mejora; si uno no está siendo capaz de ver esa necesidad… ¿para qué va a cambiar?
¿Qué haces tú ante esa situación cuando la detectas en otra persona?
¿Has pensado que tal vez tú puedas en algún momento ser esa persona?
Soy de la idea, que la persona que se comporta así no es porque sí; no es por capricho; o porque le guste; creo sinceramente, que es porque no sabe, no ha conocido o no es capaz por el momento de hacerlo de otra manera. Y por eso, poco o nada de lo que se le diga o haga por tratar de que vea que su forma de comportarse en poco o nada le ayuda y menos aún al equipo de trabajo que le rodea va a servirle. Es más tiende a verlo o entenderlo como un ataque a su trabajo, y el efecto que se consigue es contraproducente.
Ante esta situación de desinterés de “esto no va conmigo” el proceso de coaching acabaría por convertirse en un partido de pelota, donde el coachee actuaria como frontis; lo devolvería todo; las preguntas, las cuestiones, las reflexiones. Así es cuando un proceso de Coaching es estéril y entra a menudo la profesionalidad del Coach, en plantear que quizás no es el momento oportuno para que esa persona aborde un proceso. Estoy convencido de que es el “tipo/perfil” de coachee que más puede necesitar un proceso, pero como suelo decir; cada persona somos un mundo y las circunstancias y los momentos cambian y nos condicionan.
Y no olvidemos en última instancia que toda decisión es un ejercicio de libertad y responsabilidad. La decisión de asumir y ver o dejar que me muestren los errores que cometo y no soy capaz de ver ha de ser una decisión libre y responsable; y ahí es donde un proceso de Coaching nos puede ayudar en gran medida.
Seguiré con las siguientes, “limitaciones” en los procesos de coaching en siguientes entradas.
1- Frontón/ Frontis
2- Creo en esta página de la wikipedia, quedan explicadas las distintas definiciones, acepciones de los conceptos que he utilizado; Coach; Coaching, Coachee, Proceso de Coaching.
3- Empatía.
4- Coach.
5- Coaching.
6- Coachee.
7- Proceso de Coaching.